Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor

...tuyas son la alabanza, la gloria y el honor; tan sólo tú eres digno de toda bendición. (del Cántico de las criaturas de San Francisco de Asís)

Loado seas por toda criatura, mi Señor

...y en especial loado por el hermano sol, que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor. (del Cántico de las criaturas de San Francisco de Asís)

Y por la hermana agua, preciosa en su candor

...que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor! (del Cántico de las criaturas de San Francisco de Asís)

Y por la hermana tierra, que es toda bendición

...que da en toda ocasión las hierbas y los frutos y flores de color, ¡loado, mi Señor! (del Cántico de las criaturas de San Francisco de Asís)

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor

...¡felices los que sufren en paz con el dolor, porque les llega el tiempo de la consolación! (del Cántico de las criaturas de San Francisco de Asís)

Recursos catequéticos para celebrar las festividades marianas

3 de septiembre: SAN GREGORIO MAGNO


San Gregorio Magno nació en Roma el año 540, de noble familia. Nació en un momento límite, cuando la caída de Roma se acentuaba y empezaba una nueva época. Es el último de los grandes Padres de Occidente –junto con San Ambrosio, San Agustín y San Jerónimo-. Sus obras serían el primer alimento espiritual de la Edad Media, hasta San Bernardo, Santo Tomás y Santa Teresa de Jesús.

En el monte Celio estaba el palacio familiar. Allí recibió Gregorio la primera educación, hondamente cristiana, de parte de sus padres, Gordiano y Silvia. Ellos y sus tías Társila y Emiliana, están en el catálogo de los santos.

Gregorio se preparó muy bien en derecho, al que desde Justiniano se daba gran importancia. Más tarde fue nombrado prefecto de la ciudad. Italia había sido arrasada por las invasiones de los lombardos, por lo que Roma estaba en ruinas. En un tiempo en el que desaparecen los cónsules, Gregorio será llamado Cónsul de Dios.

Por aquel entonces, fue cuando se encontró con dos benedictinos que procedían de Montecassino. Éstos habían conocido a San Benito; de sus labios tomó los relatos llenos de candor que luego recogió en sus deliciosos e ingenuos Diálogos. ¿Qué camino tomar?, se preguntaba el Santo. Así lo escribía a su íntimo amigo San Leandro de Sevilla, en tales tonos de cordial amistad que son difíciles de superar. Por fin se decidió. Convirtió en monasterio su palacio del monte Celio y empezó allí su vida monacal.

Estudió intensamente la Sagrada Escritura y la vida de los monjes de Occidente. Se distinguió por su austeridad de vida y por la intensidad de su oración. Por eso es llamado doctor de la contemplación, pues fue modelo en ascética y en mística.

Benedicto I lo envió como nuncio a Constantinopla, donde pasó ocho años. De vuelta en Roma, el desbordamiento del Tíber produjo muchas calamidades: hambre y peste sobre todo. Una de las víctimas de la peste fue Pelagio II. Reunidos el clero, el senado y el pueblo, eligieron Papa al diácono Gregorio. Le costó mucho dejar su soledad, pero aceptó.

Era el primer Papa monje, estilo que introdujo en la espiritualidad y liturgia de su pontificado. Publicó “la Regla Pastoral”, que fue el código de los obispos durante la Edad Media.

Una de sus grandes obras fue la conversión de Inglaterra, por el envio de monjes, capitaneados por Agustín de Cantorbery.

Renovó el culto y la liturgia con el famoso “Sacramentario”. Dio al pontificado un gran prestigio, como San León Magno. Renovó la práctica de las estaciones cuaresmales en las iglesias romanas, para las que compuso Cuarenta homilías sobre los Evangelios. Fomentó las buenas obras, la piedad, el culto de las reliquias, las devociones populares.

A continuación dejamos una serie de enlaces con recursos sobre San Gregorio Magno:

1 septiembre: SAN GIL DE CASAIO

El día primero de septiembre se celebra la fiesta de San Gil de Casaio. 

La vida de San Gil es un tanto complicada. De su estancia en Casaio tenemos varias noticias: En el Archivo Histórico Nacional hay un códice que dice: emoria de los santos mojes i Benerables Sujetos que en santidad y religión resplandecieron con su maravillosa Vida y virtudes en este Monasterio de San Martín de Castañeda. Diócesis de Astorga: “Primero santo que tuvo este Monasterio fue San Gil o como otros le nombran San Egidio (que es lo mismo) fue este Santo Monje en este Monasterio de la Cogulla Negra... No consta fixamente en que año murió. Más es constante que fue San Gil uno de los que en su santa compaña trazó el Abad Juan quando vino a este sitio... a reedificar este monasterio por los años 871”. 

Continúa “retirose San Gil, con licencia de su Abad a vivir la vida eremítica, como permite la Sta. Regla de Nuestro Padre San Benito a los sujetos probados de en virtud y perfección y fue a parar al Reino de Galicia dentro de este obispado de Astorga aunque no lejos de este monasterio a una montaña y sitio y se llama Santa Cruz de Casoio distinto del lugar de Casaio Jurisdicción del Valle de Valdeorras en donde oi se conserva una hermita mui capaz que el mismo San Gil fundó en honor de María Santísima Señora Nuestra”. 

El Padre Damián Yáñez, Bibliotecario del Monasterio de Oseira, sin duda, la persona que más escribió sobre San Gil: “Está tan enredada la historia, que cada vez que me pongo a escribir sobre él, me da dolor de muelas”. De Casaio decía el Padre Damián “un pueblo muy bajo al que me llevó de visita el recordado Don Baldomero, el amo de aquel manuscrito que habla precisamente sobre el Santo y que lo utilicé yo, obra del padre Alonso, Abad de Carracedo”.

Entre los autores que han escrito sobre la vida de San Gil citamos al Padre Yepes (1615); el Padre Flórez: “habiéndose levantado templo a Dios en memoria del santo en el lugar de Casayo, donde concurren multitud de enfermos, especialmente los que pierden el oído”.

El Padre Damián fecha el nacimiento de nuestro santo alrededor de 1170 y u muerte a mediados del siglo XIII. 

Sobre su patria no tenemos ningún documento. El citado Padre Damián escribe: “creemos sinceramente que Castilla, Galicia y Portugal”.

El Padre Flórez escribía: “Casayo tiene establecida una Cofradía con título de San Gil, aprobada y ennoblecida por el Papa Benedicto XIV concediéndole que su altar fuese privilegiado para los Cofrades en la Octava de Animas y lunes de cada semana, por siete años, con expresión de nombrar absolutamente santo al titular”. Otras imágenes de San Gil se pueden ver en la ermita de San Roque de Cacabelos, procedente del Monasterio de Carracedo, con el siguiente pié: “S. Gil Monge de Carracedo, Abad de San Martín de Castañeda y eremita en Casayo”. 

En el museo de las Clarisas de Monforte hay un relicario de San Gil. Media figura del santo abad, calvo y de luenga barba, hábito con cogulla; llevaría en la derecha el báculo de abad, en la izquierda, la media figura de un ciervo, en la peana y sobre cartela S. EGIDIVS ABAS”.

A continuación dejamos una serie de enlaces con recursos sobre el San Gil de Casaio:

Recursos catequéticos para el Domingo XXII del Tiempo Ordinario

Amigos, venimos de la vida, de nuestras tareas cotidianas y de nuestros problemas reales y concretos de convivencia.

Traemos nuestra experiencia, con harta frecuencia, tan alejada de los que el Señor quiere y del desarrollo del plan de salvación que Dios ha previsto para los hombres y para el momento histórico que nosotros vivimos.

Hoy el Señor, a través, de su Palabra, nos va a poner de manifiesto su estilo de presencia y señorío del mundo: el del Siervo de Yahvé, capaz de cargar sobre sus espaldas el pecado del hombre para transformarlo y plantar las semillas de la esperanza. Ningún discípulo puede ser mayor que su Maestro. Por eso, resonará la llamada de Jesucristo a sus discípulos, a la Iglesia y a cada uno de nosotros, para que le sigamos, cargando con la cruz.



30 de agosto: BEATO TOMÁS DE KEMPIS

Tomás nació en Kempis, cerca de Colonia, en Alemania, en el año 1380. Era un hombre sumamente humilde, que pasó su larga vida (90 años) entre el estudio, la oración y las obras de caridad, dedicando gran parte de su tiempo a la dirección espiritual de personas que necesitaban de sus consejos.

En ese tiempo muchísimas personas deseaban que la Iglesia Católica se reformara y se volviera más fervorosa y más santa, pero pocos se dedicaron a reformase ellos mismos y a volverse mejores. Tomás de Kempis se dió cuenta de que el primer paso que hay que dar para obtener que la Iglesia se vuelva más santa, es esforzarse uno mismo por volverse mejor. Y que si cada uno se reforma a sí mismo, toda la Iglesia se va reformando poco a poco.

Kempis se reunió con un grupo de amigos en una asociación piadosa llamada "Hermanos de la Vida Común", y allí se dedicaron a practicar un modo de vivir que llamaban "Devoción moderna" y que consistía en emplear largos ratos de oración, la meditación, la lectura de libros piadosos y en recibir y dar dirección espiritual, y dedicarse cada uno después con la mayor exactitud que le fuera posible a cumplir cada día los deberes de su propia profesión. Los que pertenecían a esta asociación hacían progresos muy notorios y rápidos en santidad y la gente los admiraba y los quería.

Tomás tiene muchos deseos de ser sacerdote, pero en sus primeros 30 años no lo logra porque sus tentaciones son muy fuertes y frecuentes y teme que después no logre ser fiel a su voto de castidad. Pero al fin entra a una asociación de canónigos (en Windesheim) y allí en la tranquilidad de la vida retirada del mundo logra la paz de su espíritu y es ordenado sacerdote en el año 1414. Desde entonces se dedica por completo a dar dirección espiritual, a leer libros piadosos y a consolar almas atribuladas y desconsoladas. 

Dos veces fue superior de la comunidad de canónigos en su ciudad. Bastante tiempo estuvo encargado de la formación de los novicios. Después lo nombraron ecónomo pero al poco tiempo lo destituyeron porque su inclinación a la vida espiritual muy elevada no lo hacía nada apto para dedicarse a comerciar y a administrar dineros y posesiones.


En sus ratos libres, Tomás de Kempis fue escribiendo un libro que lo iba a hacer célebre en todo el mundo: La Imitación de Cristo. No lo escribió todo de una vez, sino poco a poco, durante muchos años, a medida que su espíritu se iba volviendo más sabio y su santidad y su experiencia iban aumentando. Lo distribuyó en cuatro pequeños libritos. Entre la redacción de un libro y la siguiente pasaron unos cuantos años.

A continuación dejamos una serie de enlaces con recursos sobre el Beato Tomás de Kempis: